Aprovechando la presentación del libro y estudiando la propuesta, un grupo de estudiantes de periodismo, se acercó a los autores para entrevistarlos. A continuación, algunas partes de ese diálogo…
¿Cómo surge la idea de escribir El Ombudsman de la Juventud?
El libro El Ombudsman de la Juventud, la propuesta de acción, surge en nosotros como una posibilidad de capitalizar, de condensar nuestro trayecto en el trabajo con jóvenes. Desde que nosotros éramos “jóvenes” trabajamos en organizaciones y grupos de voluntariado y solidaridad, de promoción social… siempre rescatando el espíritu fraternal y la fuerza de la sociedad civil. Al mismo tiempo, nosotros vivimos gran parte de nuestra adolescencia en medio de la dictadura militar del ´76. Y con eso, la prohibición del asociacionismo, de la libre circulación, la conscripción… una sumatoria de cuestiones que no favorecían precisamente el intercambio entre las realidades que iban surgiendo dentro de la sociedad civil (el anhelo de renovar, de cambiar las cosas) y aquellos que detentaban el poder. Recién con el retorno a la vida democrática -y creemos especialmente después de la crisis de diciembre de 2001- la sociedad civil recupera esa fuerza característica de la juventud, de tomar parte en los asuntos cruciales que la atraviesan, de movilizarse para hacer llegar sus expresiones al Gobierno. En medio de estas idas y venidas, nosotros fuimos trabajando también dentro de instancias gubernamentales. Y lo que íbamos viendo con claridad era la necesidad de gestionar puentes entre la realidad social y el Estado. Muchas veces presenciábamos como la burocracia estatal, se fagocitaba esa posibilidad de intercambio. Y también veíamos la ausencia de una figura establecida desde su fuerza moral, que pujara por esta búsqueda más llana de interacción entre Estado y Sociedad Civil. Con todas estas cuestiones dándonos vuelta, nos decidimos a investigar sobre la figura del Ombudsman de la juventud en los países donde ya estaba funcionando y a investigar la posibilidad de que se estableciera en Argentina. A todo esto estábamos en pleno 2002 y el Ombudsman de la juventud como figura era algo desconocido acá y eso nos instaba a investigar más a fondo y a comprometernos con la posibilidad de convertirlo en una propuesta de acción. Esta es un poco la historia de la escritura del Ombudsman de la juventud.
¿Qué representa para ustedes el hecho de que la Sra. Estela de Carlotto haya prologado el libro?
¿Qué representa? De alguna manera, la búsqueda de las generaciones mayores, de lo que es mejor para sus hijos, nietos, para las generaciones incipientes que tienen que abrirse camino. Sabemos que Estela prologó este trabajo con ese espíritu. Este trabajo, para ella, para las Abuelas, es parte del compromiso que tienen con los jóvenes. Al mismo tiempo, representa un gesto de confianza de Estela -una Señora ya mayor- en la fuerza de la juventud que proyecta, investiga, busca, propone. La primera vez que hablamos con ella, estábamos en plena crisis de 2002, nuestro trabajo no tenía financiación alguna, ni grandes “socios” detrás…tan solo le acercábamos una propuesta en un manuscrito. Y ella nos dijo que sí, que quería prologarlo. Para nosotros fue un claro gesto de confianza en un medio que no nos favorecía desplegar esta propuesta.
Durante el período de producción, ¿enfrentaron alguna adversidad, se toparon con algún contratiempo?
Sí. Recién mencionábamos la falta de financiación, por ejemplo. En determinado momento, cuando decidíamos publicar el libro, nos encontrábamos que los patrocinios y apoyos que nos daban las universidades o asociaciones con las que trabajábamos, no podían sostenernos desde lo económico. Entonces los manuscritos quedaban en el cajón. También nos pasaba que al acercar la propuesta al congreso, a legisladores, corríamos el riesgo de que fuera recortada o desdibujada. Y sentimos que con lo que finalmente fue incluido en la ley 26.061 pasó un poco eso. Se trató de condensar en un artículo de una ley muy amplia y en algunas partes un poco confusa, lo referido a creación y funcionamiento de un Ombudsman de la juventud y niñez. Mientras que nosotros acotamos un poco más el alcance proponiendo un ombudsman para adolescencia y juventud especialmente, por ejemplo y creemos además que los alcances de esta figura en la ley no terminan de estar bien definidos. Pero bueno, esto es parte también de no adueñarse de la propuesta y de que se vaya abriendo camino.
¿Qué expectativas tienen respecto este emprendimiento, cómo creen que la sociedad va a recibir esta propuesta?
Cuando al comienzo de este año decidimos finalmente publicar el libro, lo que más nos instó a hacerlo fue el querer abrir el debate sobre la posibilidad de un Ombudsman de la juventud para el país. Y con esto, movilizar hacia la aplicación de lo que, al menos, ya está estipulado por ley (lo que respecta al Capítulo III, artículo 47 de la ley 26.061 de 2005, apartado que no está reglamentado por decreto aún), y posteriormente revisar los alcances de ese artículo, en pos de ajustar el encuadre y la naturaleza de esta institución. Esa es nuestra mayor expectativa. Si la sociedad -y especialmente aquellos sectores que día a día se vinculan con adolescentes y jóvenes- se anima a escuchar lo que tenemos para decir, creemos que va a ser bien recibida.